
Despertar del Sueño
Quienes están atrapados en el sueño no pueden evitar estar absorbidos por sí mismos, porque el sueño está construido enteramente a partir del yo: el yo imaginario, la identidad frágil, aquel que siempre está protegiéndose, defendiéndose, probándose, actuando.
En el estado de sueño, la atención colapsa dentro de la historia del “yo”. Todo se vuelve mi problema, mi opinión, mi miedo, mi queja, mi importancia.
Esto no es egoísmo — es atrapamiento.
Cuando la consciencia está dormida, no le queda amplitud para ver más allá de sí misma. El “yo” imaginado se convierte en el centro del universo, no por arrogancia, sino por ceguera.
El yo-soñado solo puede ver sus necesidades, sus heridas, su drama, sus deseos. No puede percibir el campo más amplio, el linaje, el fuego sagrado, la unidad detrás de las formas.
El Despertar Rompe el Hechizo
En el momento en que la atención se vuelve hacia sí misma y no hacia la historia, la autoabsorción se disuelve.
¿Por qué? Porque aquello que estaba absorbiendo la atención se revela como humo — un eco, una ondulación, un personaje.
Lo que permanece es amplitud, claridad, compasión, presencia, y la capacidad de ver a los demás como a ti mismo.
Cuando el “yo” desaparece, lo que queda es la Consciencia misma — sin esfuerzo, radiante, natural.
– por M.K.I.
